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lunes, 31 de enero de 2011

Safari en elefante africano junto a las Cataratas Victoria


Desde aquí arriba África se ve diferente. No todos los días uno tiene la oportunidad de subirse a lomos del mayor animal terrestre del planeta, el elefante africano, para realizar un safari fotográfico. Es el mejor 4x4 y el auténtico rey de la selva. El resto de los animales lo saben y por eso él se acerca a todos y todos le respetan. Es la mejor manera de tener un encuentro africano sin distorsionar el ambiente con ruidos de motores. También ofrece una perspectiva distinta. Es la propuesta que se puede realizar en varios lugares de África y que yo tuve ocasión de poner en práctica en Zambia, junto a las cataratas Victoria. También se ofrece en el lado de Zimbabwe.




La experiencia como tal dura 3 horas (bien por la mañana o bien por la tarde). Dos de ellas se dedican interactuar con la especie, tocarlos, conocerlos, video explicativo, normas de seguridad, comportamiento (el nuestro y el del elefante), etc. El resto del tiempo se emplea en realizar un paseo subido al elefante y poder así observar la fauna salvaje del entorno de las Cataratas Victoria: gacelas, jirafas, ñúes, jabalíes, búfalos, elefantes salvajes, y un largo etcétera de especies saldrán al encuentro del elefante. En las inmediaciones del río Zambeze, en cuya orilla se realiza el safari, podemos encontrar también hipopótamos y cocodrilos, además de una gran variedad de aves.



Cada vez más se busca y ofrece el encuentro cercano con la fauna salvaje. Ofrecer al visitante la oportunidad de interaccionar con especies que en principio uno siempre ve en fotos o como mucho desde la seguridad de un vehículo 4x4. Tal es el caso del elefante africano y del guepardo o el caracal (también en la zona). Suelen ser centros de recuperación, estudio o manejo de la especie. No son vivencias baratas (150 dólares en el lado de Zambia y 110 dólares en el lado de Zimbabwe para el caso del elefante), pero también es cierto que son oportunidades que no se presentan todos los días. En el próximo post os contaré otro de estos encuentros, el que hoy por hoy ha sido mi mejor experiencia africana…

viernes, 28 de enero de 2011

Navegando el Zambeze en la Reina de África


Una de las obras del cine clásico es sin duda La Reina de África. Humphrey Bogart lleva a bordo de su destartalada embarcación a Katharine Hepburn por el río Zambeze desafiando constantemente a la naturaleza y salvando mil y un peligros. Una de las escenas más sublimes es cuando llegan al borde mismo de las Cataratas Victoria.


En la actualidad es posible vivir la experiencia de navegar por el Zambeze, pero a bordo de un barco infinitamente más cómodo y preparado para disfrutar de una agradable paseo realizando safaris fotográficos desde cualquiera de sus dos cubiertas. El legado de esa experiencia fluvial vivida por los protagonistas de la película se ha mantenido también en el nombre del barco, La Reina de África, que en la actualidad transporta a quienes se acercan hasta las cataratas y deciden pasar media jornada de ensueño en el mítico río Zambeze.



The African Queen cuenta también con su hermana gemela The African Princess, que realiza el mismo recorrido. Lo más habitual es realizar un safari fotográfico de 1-2 horas por el río mientras se disfruta de un buen buffet con barra libre, muy cerca del enorme tajo por el que se descuelgan las cataratas Victoria pero un tramo sin peligro, próximo a  la ciudad de Livingstone, en Zambia. Durante la navegación se pueden contemplar infinidad de especies de fauna africana, pero a buen seguro llamarán la atención desde la cubierta los cocodrilos, hipopótamos, monos, y las jirafas y elefantes que sobresalen de vez en cuando entre la densa vegetación de ribera aparte de un buen número de aves palustres y zancudas que viven en el río, como diversas especies de martín pescador, cormoranes, garzas, jacanas, etc. También diferentes especies de abejarucos (foto).




No son las únicas embarcaciones que navegan esta parte del río que exploró el doctor Livingstone en 1855, pero si las de mayor tamaño. Aguas abajo, hasta el borde de las cataratas, se acercan barcas más pequeñas, con mayor maniobrabilidad y de menor calado.

miércoles, 26 de enero de 2011

Las Cataratas Victoria desde los miradores


Mirador en el salto del Arco Iris. Zambia

Después de la extraordinaria visión de conjunto de las cataratas y la experiencia del helicóptero, las mejores panorámicas de los saltos de agua se disfrutan, como no puede ser menos, con los pies en la tierra, situándonos frente al sonoro espectáculo.
Para ello existe un sendero que recorre de lado a lado las cataratas en su parte meridional, enfrente de la brecha. En realidad son dos senderos, uno accesible desde la parte de Zimbabwe y otro desde la vertiente de Zambia. Al pertenecer a diferentes países se trata también de distintos espacios naturales protegidos. En realidad el área es similar pero se llama Parque nacional Vitoria Falls (Zimbabwe) y Parque nacional Mosi oa tunya (Zambia). Ambas engloban su lado de las Cataratas Victoria si bien la primera se prolonga aguas abajo y la segunda aguas arriba.
En total aproximadamente 2 kilómetros de sendero con miradores para el que debemos emplear un par de horas en el lado de Zimbabwe y una hora en Zambia. A pesar de lo que pueda parecer, la catarata tiene una caída horizontal hacia Zimbabwe casi inapreciable pero suficiente para que fuera de época de lluvias (septiembre a diciembre) el lado de Zambia puede llegar casi a secarse.
Salto principal desde Zimbabwe


El acceso a la senda de Zimbabwe se realiza desde la localidad de Victoria Falls y comienza al pie de la margen derecha natural del río Zambezi, en el mismo lugar en el que existe una estatua de Livingstone de tamaño considerable y color dorado y desde el que se disfruta de una visión sobrecogedora lateral del enorme tajo. A partir de este punto la senda cuenta con un puñado de miradores. Seis frente al salto del Diablo y la isla de las Cataratas, cuatro más frente al salto Principal y la isla Livingstone, hacia la mitad de las cataratas. Un mirador más frente al salto Herradura, otros dos frente al salto del Arco Iris y un último balcón sobre el cañón del Zambezi completan el estupendo panorama.
Primero de los miradores del lado de Zimbabwe


Desde Zambia se tiene justo la visión contraria. A falta de estatua de Livingstone, el descubridor de las cataratas, cuenta con un museo dedicado al personaje en la población de acceso al parque nacional y que también lleva el nombre del explorador.
 Zambia ofrece media docena de miradores. Tres podemos verlos sin mojarnos disfrutando de la visión lateral. El primero por cierto desde la orilla del río, justo antes de que se desplome en el colosal salto de casi 100 metros de altitud. También en este punto del río, cuando el caudal lo permite, se accede hasta una piscina natural poco profunda en medio del río y en los últimos años se ofrece la experiencia de asomarse al abismo sujeto por los pies por las manos del guía. Uno se aferra al borde de la catarata como cuando se agarra al bordillo de la piscina… pero a lo bestia. No he tenido la suerte de hacerlo personalmente pues la media docena de veces que he estado por aquí ha sido con un buen caudal de aguas… lo tengo muy, muy pendiente. Y os lo contaré, claro.

Hacia el mirador del Arco Iris, en Zambia

Livingstone descubrió las Cataratas Victoria en su pirmera expedición, en 1855.

Una pequeña pasarela, a la que se llega después de descender una especie de escalinata natural entre la selva, permite acceder al resto de miradores desde la vertiente de Zambia. Para llegar allí os mojaréis seguro, en mayor o menor medida según la época del año y la fuerza de la caída de agua. Ésta al caer produce un rebufo ascendente en forma de vapor de agua (“la humareda que ruge” o “el humo que truena” ya sabéis) y es lo que produce esa fin llovizna que nos empapará durante unos metros. La temperatura hace que casi se agradezca pero cuidado con los equipos de fotografía. La cantidad de agua que nos espera en esa lluvia la sabremos ya en el tercer mirador en función de cómo suben de empapados la suave escalinata los visitantes que regresan de la pasarela. Un factor fiable es también el número de personas que alquilan las capas de agua antes de bajar la escalinata… llegados a este punto os recomiendo para visitar las cataratas (en sus dos vertientes) chanclas de piscina o zapatillas de agua y una capa de agua. Un paraguas es también válido. Una funda o protector para las cámaras es muy útil pues para acceder como digo a ciertos miradores y en función también de la brisa, hay que tener en cuenta la “llovizna”.
Mirador Arco Iris, en Zambia.


El último de los miradores se llama “el filo de la navaja”. Su ubicación sobre el cañón del Zambezi y el puente de hierro que une ambos países no deja lugar a dudas. Se puede pasar caminando por el puente de un país a otro. En medio está la aduana y hemos de pagar el correspondiente visado de entrada/salida en función del país.
Los balcones del lado de Zambia ofrecen, si el cielo lo permite, una experiencia única: disfrutar del atardecer africano con la cortina de agua procedente de las cataratas como único compañero. Una postal mucha veces soñada. Diana, fiel seguidora del blog, lo sabe bien y cataloga este momento como “su momento africano más inolvidable”. Razón no le falta.

El atardecer desde la vertiente de Zambia es una experiencia inolvidable.

lunes, 24 de enero de 2011

Cataratas Victoria, el vuelo de los ángeles


Hoy comienzo una serie de post con gran emoción sobre uno de los lugares más imponentes del planeta: Las Cataratas Victoria. Os acercaré hasta ellas en su orilla de Zambia y la de Zimbabwe para compartir con vosotros este paraíso del mundo tal y como he tenido la fortuna de visitar en 6 ocasiones... y espero que algunas más.


Abro la serie en la vertiente de Zambia y desde las alturas, en un helicóptero. Pocas veces un nombre de una excursión turística se ajusta tanto a lo que ofrece. El Vuelo de los Ángeles es, efectivamente, lo que se siente cuando uno decide (previo pago de unos 120 dólares) subirse a uno de los helicópteros que realizan vuelos panorámicos sobrevolando las Cataratas Victoria entre Zambia y Zimbabwe. La experiencia dura unos 12-13 minutos pero nunca han estado mejor invertidos 10 dólares por minuto. El sobrevuelo incluye acompañar al río Zambeze corriente abajo hasta la enorme falla del terreno por la que se desploma formando el salto de agua más grande del mundo. No el más alto (100 metros), pero si el más grande (ancho). En ningún otro lado del planeta se origina una cortina de agua de 1.708 metros de anchura ininterrumpida. Iguazú cuenta con muchas más cascadas pero no posee ninguna de ellas de esas dimensiones. Estamos pues en la mayor catarata del mundo.

Tal volumen de agua genera al final de la época de lluvias, en mayo, un caudal de más de 500 millones de litros de agua ¡¡por segundo!!. La columna de vapor de agua que levanta y que le valió el bautizo con el nombre de mosi oa tunya (“la humareda que ruge”), que es como los habitantes locales se referían a ella cuando Livingstone llegó a estas tierras en su primera expedición en 1855, supera los 1.000 metros de altura.

El sobrevuelo de las Cataratas también se ofrece ultraligero (el precio es el doble). En las Cataratas Victoria también se ofrecen diferentes tipos de safari en torno al río Zambeze y sus orillas tanto en Zambia como en Zimbabwe –de los que daré buena cuenta en otros post-, pero en la vertiente de Zimbabwe se ofrece otra interesante actividad –naturaleza y adrenalina jamás han ido tan unidas- que como experiencia personal es el safari más inolvidable de mi vida…, también os lo contaré en breve. Sorpresa.