domingo, 31 de octubre de 2010

Hotel Explora, lujo en las Torres del Paine


Parque nacional Torres del Paine, Chile.

El Explora de Torres del Paine es uno de los clásicos en el ecoturismo de lujo. Su emplazamiento a orillas del lago Pehoé y junto a la cascada del Salto Chico, es una verdadera maravilla. Como telón de fondo el marco incomparable de las Torres y los Cuernos del macizo del Paine. Por su ubicación y las enormes posibilidades del entorno es un alojamiento idóneo para estancias de 4 o más noches. Punto de partida perfecto para excursiones de senderismo y ecuestres por el parque nacional. Se organizan excursiones guiadas a los principales puntos de interés del parque, como el glaciar de Grey.


La filosofía arquitectónica del hotel se basa en las vistas al macizo del Paine. Las habitaciones son pequeñas pero muy confortables.


Éstas son mis valoraciones:

Situación: 10
Accesos: 6
Tranquilidad: 9
Arquitectura: 7
Ambiente: 6
Habitaciones: 7
Zonas comunes: 7
Gastronomía: 7
Servicio: 8
Servicio guías: 7
Integración Naturaleza: 8

Valoración general: 8

web hotel





viernes, 29 de octubre de 2010

Flamencos en la Patagonia chilena


En principio cuando uno llega a estas latitudes no lo hace pensando en la observación de flamencos (Phoenicopterus chilensis). El parque nacional de las Torres del Paine, en la Patagonia de Chile, es más bien territorio de cóndores, pumas, huemules o guanacos. Pero al acceder al parque nacional, ya en los primeros lagos, uno se sorprende con los grupos de flamencos que se alimentan en sus someras aguas, donde crían construyendo nidos de barro con forma de pequeños volcanes en cuyos cráteres depositan el huevo. No están solos. También rapaces como el águila de pecho negro, cormoranes, cisnes de cuello negro, anátidas de diferentes especies y el carismático y siempre fiel cauquén.


El flamenco chileno recibe otros nombres comunes como flamenco austral, solor o tokoko y es una de las seis especies de flamencos que existen en el mundo. Es el mismo que se encuentra por ejemplo en el desierto de Atacama, por lo que mientras encuentre las aguas poco profundas y ricas en las microalgas que necesita para alimentarse, es capaz de estar presente en lagunas, lagos estuarios y desembocaduras de ríos, indistintamente de la altitud, y del paisaje circundante. Desde el desierto a los Andes. Desde el mar hasta los 4.000 metros de altitud. En Chile está presente desde Tarapacá hasta la Tierra del Fuego. De las tres especies de flamencos altoandinos –además del flamenco de James y el flamenco andino, ambas las dos más raras de las seis existentes-, es la de mayor patrón de distribución y también la de población más numerosa, con 200.000 individuos.
Resulta pues muy bella su esbelta silueta de color rosa blanquecino, casi salmón, recortándose con el fondo montañoso de los angostos picos patagónicos de este parque nacional.

MEJOR ÉPOCA: de noviembre a abril.
EQUIPO FOTOGRÁFICO: Teleobjetivo mínimo 300 mm.

martes, 26 de octubre de 2010

Guanacos en las Torres del Paine


El parque nacional de las Torres del Paine, en la Patagonia de Chile, es junto al glaciar Perito Moreno, uno de los dos principales atractivos de la Patagonia. Lo peor (o mejor) que tiene el parque es su acceso, lejos de cualquiera de las tres ciudades que constituyen la principal vía de entrada: Puerto Natales y Punta Arenas en Chile y El Calafate en Argentina. Precisamente gracias al complejo acceso se mantiene tan sublime.


Si vais a las Torres del Paine sabed que los hoteles y hosterías no suelen reservar noches sueltas sino mínimos de 3-4 noches. También es normal teniendo en cuenta lo mucho que se puede hacer y visitar en el parque. Una noche no da para mucho. Aunque los principales atractivos se pueden visitar en vehículo o en barco, es un parque nacional idóneo para el senderismo. Existen diferentes rutas y circuitos senderistas desde unas pocas horas hasta semanas de duración. Si podéis y tenéis tiempo, uno de los más impresionantes es realizar el circuito del Paine, que da una vuelta a todo el macizo del Paine, donde se encuentran las máximas alturas del parque con los 3.050 metros del Paine principal, los 2.600 m. del Cuerno principal o los 2.850 m. de altitud de la Torre Sur. Es un recorrido senderista a media montaña, con un paso a 1.350 metros de altitud pero que requiere de 7-10 días de caminata. Por el camino se atraviesan bosques, ríos, lagos y glaciares como el de Grey, Dickson y Perros. Impresionante.


Las Torres del Paine es terreno agreste, andino, rabiosamente bello con esa mezcla de éxito seguro en cualquier cocktail de belleza que tenga como ingredientes montañas y lagos. Algunos de los indispensables son los que se visitan en las rutas de la laguna Verde, las Torres, lago Paine, o los que se ven en la carretera que entra desde el paso de Laguna Amarga o Lago Sarmiento para quienes llegan desde El Calafate: lago Nordenskjöld y su mirador, lago Pehoe y un nutrido grupo de pequeñas balsas de agua en las que es frecuente ver cauquenes y flamencos.

El parque nacional también es el hogar de pumas, huemules, choiques, cóndores y una importante población de guanacos. El guanaco es uno de los cuatro camélidos de América del Sur y es muy abundante en terrenos abiertos del parque, donde es frecuente verlo en manadas de 5-10 hembras con sus crías y un macho. Son animales tranquilos y relativamente confiados a los que es posible acercarse para fotografiarlos a una distancia cercana. Os podéis acercar caminando despacio sin problema. La distancia la marcará vuestro comportamiento y lentitud. os podréis acercar bastante hasta el punto en el que el guanaco se muestra inquieto y comienza a alejarse lentamente, parandose y mirando de nuevo. Ese es el punto máximo de acercamiento que ronda, normalmente, los cincuenta metros.

MEJOR ÉPOCA: noviembre-abril.
EQUIPO FOTOGRÁFICO: Teleobjetivo 200 mm es suficiente.

lunes, 25 de octubre de 2010

Angkor, la selva que devora templos


En el corazón de la selva camboyana se erigen majestuosos los templos de Angkor. Aunque a los ojos del profano parece que sólo haya un único templo (el famoso de las fotos, es decir, Angkor Wat), lo cierto es que este verde pulmón encierra un conjunto formado por casi 300 templos diseminados en nada más y nada menos que 200 kilómetros cuadrados.

Su origen hay que buscarlo en el deseo arquitectónico de Suryavarmán II, uno de los reyes del imperio Jemer, hasta que en 1177 el vecino reino de Cham los saqueó y Angkor cayó en el olvido hasta que se convirtió en capital del imperio Jemer y posteriormente pasó a manos de los monjes budistas. El único que permaneció sin abandonar fue el de Angkor Wat. La selva cubrió durante siglos los templos hasta que el explorador francés Muhout los sacó a la luz pública en 1860. Poco a poco se fueron liberando de la selva que los envolvía hasta recuperarlos para el turismo. Bueno, hay especialmente uno que se resiste a quitarse el traje verde. Es Ta Prohm (s. XII), más conocido como el templo de las raíces.


Mientras el resto de los templos principales han sido recuperados a la selva y reconstruidos gracias a la colaboración de diferentes gobiernos eliminando la vegetación para facilitar la visita turística, el templo de Ta Prohm ha marcado su sello de identidad particular gracias a las enormes raíces que literalmente se han fusionado con la piedra sirviendo de andamios vegetales a las paredes hasta el punto de formar una unidad. Antaño hubo la polémica de si eliminar la vegetación y seguir la misma senda que con los templos vecinos, pero finalmente se optó por dejar los gigantescos árboles –generalmente ceibas-, y recuperar así este templo de una forma diferente.


Esta “gestión” lo convierte, a mi juicio, en el templo más espectacular de Angkor. Ta Prohm está invadido por un halo de romanticismo y aventura. Al pisarlo uno se siente un poco Indiana Jones, o mejor Lara Croft (pues aquí se rodó la famosa Tomb Raider con Angelina Jolie). Pasear por su interior es una auténtica gozada si huimos de las riadas de turistas. En cada sala, en cada recodo, nos sorprende de nuevo un rincón invadido por la vegetación que sustenta como el mejor cimiento un muro a punto de desplomarse.
Esperemos sigan pensando así los responsables y nos permitan disfrutar de esta particular muestra de fusión ecoarquitectónica que, lejos de ser un estorbo, convierte a la selva en atractivo.



jueves, 21 de octubre de 2010

En elefante por los templos de Angkor



Angkor Thom significa en el actual idioma jemer “ciudad grande”. En efecto lo es. Sólo recientemente ha sido arrancada a la selva camboyana la que sin duda es la proliferación de templos más impresionante del mundo. Los templos de Angkor son los principales restos del imperio jemer entre los siglos IX y XV y se encuentran situados en una vasta zona selvática de la ciudad de Siam Reap.



Recorrerlos en bicicleta, caminando, o cómodamente desde un motocarro es cuestión de cada uno y del tiempo del que disponga para la visita, para la que es preciso en cualquier caso varias jornadas debido a la distancia entre los grupos de templos y el tamaño de los propios edificios. Sea cual sea la forma elegida,  conviene dejarse un breve tiempo reservado para disfrutar de los templos, de su escultura, de sus relieves únicos extraordinariamente trabajados, del entorno selvático que lo circunda… para dar un paseo a lomos de un elefante. La experiencia no llevará más de 20-30 minutos, 15 dólares menos en el bolsillo, y resulta interesante.



Existen tres opciones de recorrido para que cada cual elija: desde la puerta Sur hasta el templo de Bayón o de las máscaras, dar la vuelta al templo de Bayón (fotos superiores) o bien subir hasta el templo de Phnom Bakheng para contemplar una atardecer inolvidable (fotos inferiores). Ojo que la última subida al templo es a las 17,30 h. Arriba no estaremos solos, más bien bastante acompañados de los turistas que suben caminando para vivir el momento de la puesta de sol pero la subida en elefante no está tan concurrida.
Desde arriba la panorámica circular es insuperable, incluida la visión de las cinco torres del magnífico templo de Angkor Wat emergiendo sobre el dosel de la selva.