miércoles, 3 de agosto de 2011

Valle del Comapedrosa


Estany de Les Truites y refugio de Comapedrosa.
Parque natural comunal Valls del Comapedrosa.

Pico Comapedrosa, con 2.942 m. de altitud es el techo de Andorra.
La legislación andorrana no contempla la figura de parque nacional pero desde luego el parque natural de los valles del Comapedrosa, bien pudiera serlo. Representa como ningún otro el ecosistema de montaña del Principado. Con un gradiente alitudinal notable que conduce hasta los 2.942 metros del pico más alto de Andorra y que da nombre a este espacio protegido: el Comapedrosa. A lo largo de ese viaje, desde los 1.500 metros del aparcamiento de la estación de Arinsal, hacia las alturas, se atraviesan los pisos montano (eurosiberiano), subalpino y alpino (habitats borealpinos). Pisos en los que encontramos bosques de pino rojo y bosques de frondosas en primer término (piso montano) y a los que siguen los bosques de coníferas altimontanos (pino rojo, pino negro y la presencia abundante del sotobosque de rododendro, también abeto y enebro rastrero) en el piso subalpino y finalmente en el alpino, las praderas dominadas fundamentalmente por Festuca. La lista de flores y resto de plantas que acompañan a la ruta es más que notable, con más de 700 especies diferentes.



Lagartija pallaresa, importante endemismo del parque.

Por todos ellos transita la ruta que os propongo para conocer el valle y que arranca en el citado aparcamiento, junto a la caseta de información del parque natural. Podéis seguir las indicaciones rojas y blancas del GR.11 hasta el cruce con el camino hacia el Pla de l’Estany (del que os hablaré el próximo día). Luego, seguid las señales del GRP (naranjas y rojas). Está perfectamente indicado.
Un enclave botánico importante es el abedular de abedul blanco que crece en los límites del estrato arbóreo en la subida por el estrecho valle del Comapedrosa, antes del repecho final entre rododendros y con el rumor de la estruendosa cascada del Comapedrosa hasta el collet de Coma Pedrosa. Se trata del único abedular de esta especie en Andorra.

Abedules blancos.
El parque cuenta con más de 700 especies de flora.




Respecto a la fauna Compadrosa alberga más del 75% de la fauna existente en Andorra, en cuanto a número de especies, así que de nuevo estamos ante un lugar con sobresaliente importancia natural en el País de los Pirineos. Algunos de los animales más importantes son la lagartija pallaresa –seguramente el emblema del parque-, el tritón pirenaico, el rebeco, el corzo, el ciervo, el armiño, la perdiz nival, el gato montés, el quebrantahuesos, el mochuelo boreal, el reyezuelo, etc.
Marmota

Estany Les Truites.
Bassa de les Granotes.

El camino no ofrece pérdida y va descubriendo un paisaje cada vez más aéreo y montañoso hasta alcanzar las alturas del valle glaciar en el que se asientan lagos de montaña como el estany de les Truites o la Bassa de les Granotes o, al pie del Comapedrosa, el estany negre. A partir de los 2.300 metros en los canchales de piedra es posible ver a la lagartija pallaresa que comparte alturas con otro de los animales que podéis encontrar en el parque, la marmota.




Circuito interpretativo Río Pollós
Circuito interpretativo río Pollós.
El regreso se hace por el mismo camino, pero os recomiendo aprovechar la bajada para conocer el entorno del río Pollós. Existe un sendero interpretativo (señales circulares amarillas) que sale de la pista forestal cerca del comienzo de la ruta y os dejará en el aparcamiento pero llegando por la otra orilla del río. Es un sendero interpretativo, autoguiado y con diferentes paneles en los que se explican interesantes cosas sobre la fauna, la flora y la geología de Comapedrosa. De paso podéis ver también la preciosa cascada del río Pollós, cerca de la parada 9 del itinerario interpretativo. Un valle para el que necesitaréis la jornada completa.
Cascada río Pollós.

ÉPOCA DEL AÑO. De abril-mayo a octubre. Resto del año con nieve.
FOTOGRAFÍA: Os recomiendo un teleobjetivo mínimo 300 mm. para la fauna pero sobre todo es una ruta idónea para el macro para la infinidad de flores que encontraréis en el camino.

lunes, 1 de agosto de 2011

El mayor pinar atlántico portugués… al norte del Duero

Senda en la parte central del bosque.

A orillas del río Miño (el Minho portugués), crece el mayor pinar atlántico al norte del Duero. Se llama La Mata nacional do Camarido (bosque EN13) y está en Caminha. El bosque es una amplia mancha forestal de 146 hectáreas al borde del mar en la que predomina el pino atlántico pero en el que crecen otras muchas especies como alcornoques y sobretodo laureles. En algunas zonas, el bosque adquiere más aspecto de laurisilva que de pinar.

Laureda dentro del bosque de Camarido.

La presencia de esta laurisilva adquiere una gradiente de mayor a menor según nos aproximamos al Atlántico, con zonas en ecotonía con los pinos y más tarde pino –el grueso del bosque- que se va aclarando –aunque muy levemente- a medida que el bosque alcanza el contacto con la arena de la playa. Si, es que el pinar linda con una de las playas más espectaculares del litoral de la península ibérica. Debido a su ubicación y exposición a los vientos, es una playa casi desierta, amplia, espectacular. Un mosaico de especies de flora adaptadas al ambiente salino. El bosque está justo en la desembocadura, tapizando el espigón arenoso que forma la Foz do Minho.

Abundan los líquenes sobre los pinos.
La Mata do Camarido y la desembocadura desde el monte Santa Tecla, en A Guarda.

La mata nacional do Camarido puede ser recorrida a través de diferentes caminos y sendas abiertas entre los pinos desde Caminha hasta Moledo, con acceso desde ambas poblaciones. También puede ser recorrido desde la línea de playa, frente a la Ínsua que cierra la desembocadura.


Regulación de acceso al bosque.
Aspecto del pinar en la zona de playa.

Para recorrerlo existen una serie de limitaciones en función de la época del año, especialmente centradas en el verano por el alto peligro de incendio. Un bosque delicioso en un lugar, el estuario del Miño, mágico.
El pinar es Lugar de importancia Comunitaria (LIC) con gran interés no sólo botánico sino faunístico.

Playa de Moledo y al fondo a Ínsua.

La visita puede completarse con la observación de aves en la desembocadura, pero eso lo dejo para un futuro post…

sábado, 30 de julio de 2011

Volcán Pacaya, el más activo de Guatemala


Guatemala posee nada más y nada menos que 325 focos eruptivos, 33 son volcanes “en toda regla” y 3 de ellos activos con el Pacaya como el más “animado”. Con este currículo y su historia volcánica no es de extrañar que los volcanes de este precioso país centroamericano sean uno de los principales recursos turísticos.

No obstante la subida al volcán Pacaya surgió por casualidad, charlando con el guía que nos mostraba todas las cosas que teníamos que ver en Antigua y repasando el apretado programa de los futuros días de viaje. Desde Antigua se observan algunos de estos conos y cerros volcánicos. Paseando por sus calles empedradas llenas del mismo colorido indígena que preside todo el país, no es difícil dar con fotos de volcanes en activo. “Excursión al Pacaya” era un cartel que se repetía bastante en los escaparates de las agencias de viaje locales. Ante la pregunta a nuestro guía sobre la citada excursión dijo: “si, es muy espectacular y está a 45 minutos de aquí”. Dicho y hecho, no había tiempo que perder. Cambiamos la comida reposada por un buen bocata para ganar tiempo, cogimos el calzado apropiado y esa misma tarde salíamos hacia el volcán.


La subida se realiza por un sendero del parque nacional bien señalizado y sin pérdida posible desde San Francisco de Sales. Aproximadamente a una hora de sencilla subida se llega a “la Meseta” desde donde se tiene una buena panorámica del cono volcánico y los ríos de lava que fluyen lentamente por su ladera. Desde aquí la subida se empina notablemente y es necesario caminar sobre el lapilli. El suelo de picón es suave pero muy incómodo para caminar pues, con pendiente, es bastante resbaladizo. Es preciso subir lentamente y afianzando las zancadas unos 30 minutos más. Como se suele decir “por cada paso adelante se dan dos para atrás”. Se puede acceder hasta la cima (2.552 m.) desde la que se divisa una panorámica circular en la que sobresalen el vecino Cerro del Agua y los volcanes Acatenango, Agua y Fuego si el día está despejado.
En la ladera la lava asoma por varios puntos así que es difícil resistirse a acercase a alguno de los ríos de magma. El acceso es cómodo caminando entre bombas volcánicas de diferentes tamaños y duros cordones de lava.


Como mi madre me enseñó de pequeño que con el fuego no se juega, decidí no acercarme más. Bueno por esta afirmación categórica y porque el calor era insoportable, un paso más y la suela de las zapatillas pasaría a formar parte del paisaje magmático, así que no estaba dispuesto a regresar descalzo y chamuscado.

El regreso tuvo bastante de anecdótico ya que como estuvimos esperando a la caída de la noche para apreciar el vivo color naranja de la lava fluyendo, ahora había que volver ¡sin luz!. Es lo que tiene improvisar… Al igual que nosotros, infinidad de personas que les había pasado lo mismo y no tuvieron la precaución de traer una linterna (no olvidarla). La tecnología se alió con nosotros y fuimos bajando alumbrándonos con la luz del teléfono móvil, de la mano en algunos puntos para no tropezar con alguna raíz o resbalar en las zonas más embarradas. Abajo y de regreso al lodge en Antigua la emoción nos embargaba por haber estado tan cerca del volcán más activo de Guatemala.


… El 27 de mayo de 2010, cuatro años después de realizar esta excursión, el volcán erupcionó violentamente con trágicas consecuencias, pero he querido mostraros el texto de mi experiencia tal y como aparece en mi diario de aquel día de agosto de 2006.

domingo, 24 de julio de 2011

Jimmy Angel, el rey del cielo y su cascada

La cascada más alta del mundo lleva su apellido.

El 9 de octubre de 1937 la avioneta de James Crawford Angel -Jimmy Angel- tocaba la cima del Auyán-tepui. Era la primera vez que un ser humano hollaba el Auyán. El tren de aterrizaje se partió en tan osada maniobra y la avioneta quedó inservible para despegar. No había alternativa, había que salir a pie.
Casi medio mes tardaron el explorador Jimmy Angel y sus compañeros de expedición en encontrar el único camino de bajada y descender de la cima del Auyán-tepui hasta el campamento Uruyén, donde esperaba Félix Cardona. Sólo tenían víveres para una semana. Pero esta historia comienza unos años antes…

All Williams y John McCraken fueron dos viejos buscadores de oro escoceses que a comienzos del siglo XX dieron con el preciado metal y diamantes en el lecho de un río en el corazón de la Gran Sabana. All Williams murió en el viaje de regreso en la laguna de Canaima, pero John McCraken tenía claro que habría de regresar a la mina. Si en el lecho había riqueza, mucha más habría en la cima desde la que se desplomaba el curso de agua. Imposible acceder a pie, para ello necesitaba la pericia de un piloto capaz de aterrizar en la cumbre de aquel tepui…

El Rey del CieloJimmy Angel fue probablemente el mejor piloto de la historia. El Rey del Cielo lo apodaban. Piloto personal de Lawrence de Arabia y compañero de escuadrilla en la 1ª Guerra Mundial del célebre aviador Roland Garros. Llegó a la Gran Sabana atraído por la riqueza del oro y los diamantes en compañía del explorador escocés John McCraken, quien le localizó y contrató en Panamá para tal misión.

Auyán Tepui, el salto se precipita entre las nubes.



Jimmy Angel y John McCraken aterrizaron en la cima del tepui. Dieron varias vueltas y sobrevolaron algunos tepuyes antes de hacerlo, pero al final lo lograron. El explorador escocés dio con el yacimiento mientras Jimmy preparaba la avioneta para el despegue en una mañana de densa niebla. Cargados de fortuna emprendieron el regreso a casa.

Jimmy Angel también regresó. McCraken, ya mayor y retirado, le cedió el yacimiento, así que años más tarde, en 1935, Jimmy Angel intentaría dar de nuevo con la mina siguiendo las indicaciones dejadas por el explorador escocés y lo que vagamente recordaba debido a las nieblas y al paso de los años. Sobrevoló la Gran Sabana en varias ocasiones en busca del lugar en el que había aterrizado en compañía de McCraken, pero era una época en la que “al sur del Orinoco” nada se conocía; no había apenas información y mucho menos mapas fiables. Fue en uno de esos vuelos cuando se topó con el salto de agua que hoy lleva su nombre. Estaba convencido de que ése era el lugar.

Realizó varios sobrevuelos del espectacular salto de agua en compañía del español Félix Cardona Puig, el primer occidental –junto a Mundó Freixas- en ver con sus ojos la mayor cascada del mundo en 1927.

Estaba decidido a montar una pequeña expedición y Félix Cardona iría con él. En esta ocasión le acompañaban su esposa, los montañeros venezolanos Miguel Delgado y Gustavo “Cabullas” Henry, y el español Félix Cardona Puig. Cardona se quedaría esperando aquel 9 de octubre en el campamento base que tantas veces había utilizado Jimmy en sus sobrevuelos. Amaneció despejado y todo apuntaba a que era el momento propicio. El momento si, pero no el lugar…


Se equivocó. Era la primera vez que Jimmy pisaba el Auyán-Tepui. Un error topográfico le llevó a un tepui equivocado, no era en el que había aterrizado y despegado aquel brumoso día de 1922, pero a cambio descubrió la cascada más impresionante de cuantas existen.
Sólo gracias a la pericia y experiencia montañera de los venezolanos pudieron descender con éxito de la cumbre.
La avioneta permaneció abandonada en la cima hasta que muchos años después fue trasladada en helicóptero hasta Ciudad Bolívar, donde se expone actualmente.
Indígena pemón frente al salto.


El Salto Angel

Del Salto Angel sólo caben decir adjetivos superlativos. Una de las obras de arte de la naturaleza y, esto es valoración personal, la catarata más impresionante de cuantas existen. No sólo es la más alta, también la más impresionante por encima de otras como Iguazú o Victoria, que no es poca cosa. Supongo será el entorno en el que se encuentra, y que cuando uno la tiene frente a sus ojos no puede evitar verla en ese enclave montañoso, selvático…, en ese paisaje sublime, en definitiva, de la Gran Sabana de Venezuela y el parque nacional Canaima.

Hasta su primera medición oficial llevada a cabo por una expedición de National Geographic, los rumores la llegaron a cifrar incluso en 1.600 metros de altura. Lo que si tuvo Jimmy Angel claro desde el primer momento es que era descomunal, en torno a 1 kilómetro de altura –como calculó por el altímetro de su avioneta-. Se equivocó por muy poco. ¡¡¡979 metros de altura!!. La cascada más alta del mundo.

¿Cómo llegar hasta el Salto Angel? sólo es posible disfrutar de esta maravilla de dos formas: o bien desde el aire o bien accediendo por río. En Canaima, la localidad más próxima al Salto Angel, existen empresas que organizan vuelos panorámicos en helicóptero y avioneta. No son baratos (sobre 200-300 dólares) pero os garantizo que ver la Gran Sabana, el Auyán-tepui y el Salto Angel no tiene precio. Es la forma más rápida.
La segunda es la navegación fluvial remontando primero el río Carrao y luego el río Churún hasta la isla Ratón. En la isla se desembarca y se camina unos 15 minutos por la selva hasta el balcón natural donde se encuentra el mirador Laime, frente al Salto Angel. También se puede contratar en las empresas de aventura y ecoturismo que existen en Canaima y suele durar 3 días con pernoctación en campamento selvático incluida. No me negaréis que la experiencia promete. Esos 3 días en la selva, dejándonos envolver progresivamente por el ambiente, hace que la percepción de la catarata cobre todavía más fuerza. Os lo recomiendo fervientemente.

sábado, 23 de julio de 2011

Los Guatuzos, amor adolescente

Espátulas rosadas y cormoranes.

Lo mío con Los Guatuzos es amor. Amor casi de adolescente profesionalmente hablando; allí di mis primeros pasos en trabajos de campo fuera de España. Allí tuve ocasión de ir varias veces y todo me parecía mayúsculo. Podría pensar ahora que la magnificencia es fruto de ese amor y de ese recuerdo de aquellos años, a finales de los noventa. Puedo aseguraros que no, que efectivamente todo en este Refugio de Vida Silvestre (Ramsar) situado al sur de Nicaragua, lindando con Caño Negro, en Costa Rica, es espectacular. Salvaje, virgen y espectacular. Aquí podéis tener encuentros y safaris fotográficos sublimes con la fauna centroamericana y encuentros con los animales más sorprendentes. Morada de jaguares, ocelotes, caimanes, pumas, venados, pacas, perezosos, hormigueros, monos congo y cara blanca, etc. (42 especies mamíferos) y  paraíso de anfibios (81 especies), reptiles (136 especies) e infinidad de aves (400 especies). Es también enclave migratorio importante gracias a la abundancia de agua en sus ríos, caños y lagunetas. Entre su flora cuentan con una gran importancia las orquídeas (130 especies).

Islas Zapote y Zapotillo.

Dos de mis mejores recuerdos están ligados a la fauna de la zona. Bueno, tres recuerdos; aunque uno relacionado con los tiburones toro que habitan en las oscuras agua del Lago Nicaragua, mejor olvidarlo…. Los dos momentos tienen que ver con las aves, como en muchas de las ocasiones de mi vida. Uno es fruto de las prácticas de campo en un curso de ornitología que impartía en la UCA (Universidad Centroamericana) en Managua y cuyas jornadas de campo se realizaban con los alumnos y la futura guardería en un por entonces bastante desconocido refugio de Los Guatuzos. Apostado en uno de los suaves cerros a orillas del río Papaturro censaba con mi telescopio terrestre un grupo de buitres posados en el dosel del bosque húmedo tropical, cuando entre ellos, descubrí un fantástico zopilote rey, especie hasta la fecha no identificada en este espacio protegido. Se trata del mayor de los buitres americanos (zopilotes) así que podéis imaginar mi sorpresa… y la del resto de compañeros.

Garzas blancas y cormoranes.


El otro se centra en dos pequeñas islas del archipiélago de Solentiname, que emergen en el lago Cocibloca o Nicaragua. Se trata de las islas Zapote y Zapotillo y son dos colonias de cría de enormes proporciones para espátulas rosada, cigüeñón, cormorán, y un buen número de ardeidas diurnas y nocturnas. Miles llegué a contar apostados entre los árboles que crecen en la isla blanqueados por el guano.

Este humedal cuenta con varios ríos, caños y lagunetas.


En fin, tenía pendiente este post con los Guatuzos, que cuando lo descubrí –por aquel entonces la fotografía digital creo que no llegaba a ser ni un embrión- sólo pude plasmar en diapositivas. Hay que tiempos aquellos… de las réflex analógicas. Bueno en un guiño hacia lo analógico, permitidme ilustrar el post con fotos de aquella época. No hace tanto, pero fotográficamente pertenecen, nunca mejor dicho, al siglo pasado.

Aquí estoy siguiendo el rastro de un jaguar.

A Los Guatuzos se llega por vía acuática desde San Carlos, a orillas del Lago Nicaragua y el río San Juan, o bien por tierra desde Upala (Costa Rica). No dejéis de visitar este humedal de 437 kilómetros cuadrados, declarado Reserva de la Biosfera, en vuestro viaje a Nicaragua.