lunes, 21 de marzo de 2011

Cetáceos en el Sur de Tenerife


El brazo de mar que separa el sur de Tenerife y La Gomera, en las islas Canarias, es un paraíso mundial para el whalewatching. Se trata, por número de personas y número de días aptos para la navegación, uno de los mejores destinos mundiales para whalewatching. Algo muy relacionado con el porcentaje de éxito de avistamiento. Casi 600.000 visitantes se dejan seducir cada año por el avistamiento de cetáceos. No es extraño. En estas aguas nadan 21 de las 26 especies de cetáceos existentes en Canarias y la probabilidad de ver alguna de ellas es casi 100%. Es casi la tercera parte de las especies existentes en el mundo.

Calderones tropicales



Las especies estrella son los calderones tropicales (Globicephala macrorhynchus) y los delfines mulares (Tursiops truncatus), siempre fieles a la cita por ser residentes, pero por aquí pasan otras muchas especies de cetáceos odontocetos (con dientes) como la presencia esporádica de delfín moteado atlántico, delfín de dientes rugosos, delfín listado, calderón gris, falsa orca y cachalote, el paso migratorio de delfín común y las raras apariciones de orcas, zifios de Brainville, zifio común, zifio de Gervais, el cachalote pigmeo y delfín de Fraser. Entre los cetáceos misticetos (con barbas) o verdaderas ballenas: el avistamiento se centra en la observación esporádica de rorcual tropical, los rorcuales norteño y común en migración, y más raramente grandes ballenas la yubarta, el rorcual aliblanco, el rorcual azul o incluso la ballena azul.


Grupo delfines mulares

Hay muchas empresas que realizan salidas para el whalewatching, desde pequeñas embarcaciones hasta barcos de gran tamaño, en excursiones que van desde un par de horas centradas sólo en los cetáceos, hasta casi día completo (unas 5 horas) con una buena navegación, comida, baño en calas y playas (como el caso de Masca), etc.
Las salidas se realizan desde Los Gigantes, Puerto Colón y el Puerto de los Cristianos, al sur de Tenerife.


Es complejo describir lo que siente a bordo de uno de estos barcos durante un avistamiento de cetáceos. La emoción que se siente al localizar las primeras aletas dorsales… Los treinta minutos que la reglamentación de avistamiento permite permanecer junto a los cetáceos parecen pasarse en un suspiro, el mismo resoplar con el que ponen la adrenalina a flor de piel cada vez que emergen para mostrar su belleza o realizan alguno de sus movimientos cotidianos. Entre los delfines es frecuente que ser acerquen a la proa para navegar junto al casco y no es raro ver cómo saltan o surfean en la estela del barco. Los calderones tropicales (conocidos popularmente como ballenas piloto a pesar de no ser ballenas) presentan un comportamiento más familiar, en pequeños grupos formados por unos pocos machos que comparten manada con las hembras y las crías. La población estable de calderones se estima en cerca de 600 individuos. Estos calderones alcanzan de promedio los 5 metros y son excepcionales buceadores. Se sumergen hasta 1.000 metros de profundidad en busca de los calamares que suponen su dieta. Una vez en superficie su etología puede depararnos momentos tan simpáticos como el salto espía en el que sacan la cabeza verticalmente del agua para hacer una observación circular del entorno, o coleteos en los que incluso llegan a mostrar su aleta caudal en algunas ocasiones.



Además de cetáceos es frecuente ver el vuelo de pardelas cenicientas, gaviotas patiamarillas o charranes árticos. Cerca del Acantilado de los Gigantes, en Teno también águila pescadora. En al agua tortugas y fragatas portuguesas pueden sorprendernos con su presencia en superficie. Y como telón de fondo en este intenso azul, el omnipresente cono del Teide recordando dónde estamos.

Gaviota patiamarilla.

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