lunes, 20 de enero de 2014

Los mejores parques nacionales indios para ver tigres



Los safaris fotográficos para ver tigres son diferentes a los safaris africanos, más populares y seguramente mejor conocidos por los lectores. Los safaris en India son distintos, son casi safaris románticos, al viejo estilo de los safaris de antaño. Se trata de safaris de rastreo, como antiguamente hacían los maharajás y su séquito de caza en sus elefantes, que iban siguiendo el rastro del tigre hasta dar con él. Afortunadamente la motivación actual es muy diferente y nada tiene que ver con los fines cinegéticos y de ostentación de los antiguos monarcas, pero en cierto modo conserva ese encanto de rastreo cambiando los elefantes por los vehículos 4x4. Por cierto que en los parques indios como Kanha o Bandhavgarh, desde finales de 2013 ya no se permiten los safaris en elefante. Los elefantes indios sólo se emplean para labores de vigilancia y estudio de los tigres.

A diferencia de África, sin radios a bordo, los guías se avisan unos a otros con mensajes en los teléfonos móviles cuando el felino está muy cerca, pero para llegar a detectar algo interesante, la labor conjunta de los coches de safari se torna fundamental. Ahí es cuando entra en juego el rastreo.


Los vehículos funcionan como los nudos de una tela de araña. A primera hora del día la misión de conductores y guías es localizar las huellas frescas de un tigre (en India es obligatorio llevar un guía oficial del parque nacional en cada coche, además de un guía local naturalista que puede ir o no). Una vez localizadas las huellas, se sigue el rastro desde el vehículo (los conductores no pueden pisar huellas frescas) hasta el punto donde éstas se pierden internándose en la selva o sobre sustratos que no son la arena de los caminos (roca, vegetación, etc.). Los tigres gustan de caminar por las pistas de tierra, donde pueden avanzar sin vegetación y con firme más cómodo.


Llegados al punto donde las huellas se pierden, los vehículos siguen la dirección del rastro por la pista (no está permitido salirse de los caminos) y se van deteniendo separados por unos centenares de metros para tejer la tela de araña de escuchas. Una vez localizado el tigre pero perdido el rastro, sólo resta escuchar a la selva, estudiar el comportamiento de los animales ante la posible presencia de un depredador. Se detienen los motores de los coches y los guías fijan su atención en el sonido de la selva a la espera de la señal. Alarm call!!, alarm call!! (llamada de alarma) es la frase más deseada en esos momentos. Pájaros, monos langures y ciervos se encargan de avisar sobre la presencia del tigre. Las aves alborotadas y nerviosas, comienzan a trinar de forma diferente. Los langures, desde su privilegiada posición aérea en la parte alta de los árboles, detectan cualquier movimiento y los ciervos, una vez olido el felino, lanzan bramidos característicos a modo de gritos de aviso para sus congéneres. Todos forman la banda sonora de la llamada de alarma. El sonido se va desplazando por el dosel forestal en el sentido que avanza el tigre y los vehículos sólo tienen que situarse en el lugar apropiado y esperar a que el mayor y más majestuoso de los felinos se deje ver entre las ramas o salga a terreno despejado. Los visitantes, con sus cámaras de fotos preparadas aguardan excitados el gran encuentro que puede ser muy fugaz (apenas unos pocos segundos) o en el mejor de los casos durar unos pocos minutos.
Huellas frescas de tigre.


Vehículos de safari realizando una espera de tigres.


Este ritual de rastreo se repite en los safaris de mañana (siempre hay más posibilidades de ver tigres y leopardos a primera hora de la mañana) y en los safaris de tarde. A partir de ahí entra en juego la suerte de estar en el lugar adecuado y en el momento preciso. Nunca se puede garantizar la observación de fauna en libertad (y menos en el caso de tigres o leopardos, animales esquivos, nocturnos y generalmente solitarios; maestros del camuflaje) pero para que al menos el lugar sea el adecuado, a continuación te muestro una selección sobre los que considero son los mejores parques nacionales (reservas del Proyecto Tigre) para observar tigres en su hábitat natural:

Parque nacional Bandhavgarh (estado Madhya Pradesh): Tiene una población de alrededor de 50-55 tigres. Es un parque relativamente pequeño, con lo que la probabilidad de observación aumenta. Presenta la mayor densidad de tigres de Bengala en el mundo, de forma que en estos últimos años, se ha convertido en el mejor parque para observarlos.

Parque nacional Kanha (Madhya Pradesh): mucho mayor en extensión que Bandhavgarh alberga una población de 95 tigres. Buenas probabilidades de observación, que aumentan en el verano indio (antes del monzón), cuando la vegetación no es tan frondosa.

Parque nacional Tadoba (Maharashtra): Es un parque pequeño y entre marzo-mayo, cuando el calor es más fuerte antes de la llegada de los monzones, los felinos se concentran en torno a los puntos de agua. Como en el parque sólo hay tres zonas con agua, las probabilidades aumentan en esta época.

Parque nacional Ranthambhore (Rajasthan): Fue buque insignia de los parques nacionales indios en lo que a tigres se refiere pero pasó unos años atrás por una situación crítica en cuanto a la población de felinos. Afortunadamente parece que las medidas de protección están dando sus frutos y el parque vuelve por sus fueros a ser lo que era.

Existen otros parques como Panna, Pench, Satpura o Corbett en los que también es “frecuente” poder observar tigre pero sin duda los cuatro indicados son, a mi juicio, los predilectos.


Y si te animas a acompañarme, este año realizaré 2-3 salidas para ver tigres con Ecowildlife Travel  y Wildlife India. Más info

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