viernes, 4 de noviembre de 2011

Wadi Shap, el más bello oasis del mundo


Omán es un país de grandes dimensiones ubicado en el noreste de la Península Arábiga, limitando al norte y al oeste con Arabia Saudita, al sur con Yemen y al este con el Mar de Arabia. Se trata de un país con marcadas diferencias entre el norte, desértico y de enormes extensiones de arena y roca, y el sur, mucho más fértil y verde, especialmente tras los monzones. Mi destino se encuentra al norte del país, donde ya me habían comentado en voz baja, como queriendo guardarlo en secreto, existe lo más parecido al paraíso terrenal: los oasis.



Cuesta abandonar la comodidad de Muscat (Mascate), la moderna capital del joven Sultanato de Omán, pero la sangre aventurera tira mucho y sólo de pensar en las noches estrelladas del desierto hace que el cuerpo salte como un resorte y me ponga en marcha sin tiempo que perder hacia la joya de Omán: el Wadi Sharp. Este valle es uno de los más bellos y espectaculares de cuantos existen. Y no sólo me refiero a Omán. Su ubicación junto al mar pudiera restar algo de atractivo a priori pues la sensación de desierto y sequedad no es aquí extrema, no obstante Wadi Shap posee algo de lo que carecen muchos otros oasis, y es su posición encajonada entre las inmensas paredes que se descuelgan de una de las gargantas de la costera formación montañosa de Al Hajar Ash Sharqui, con casi 2.300 metros de altitud.



La entrada al Wadi Sharp no tiene pérdida, pues se halla en la playa que hay justo antes de subir a las primeras casas del pueblo de Tiwi (viniendo de Muscat por la carretera de la costa). Una pista de apenas 400 metros me deposita al pie de la primera balsa de agua importante que impide continuar en vehículo por esta garganta de extrema estrechez. Hasta aquí llegó el vehículo. Ahora es necesario cruzar a la otra orilla con la ayuda de una pequeña barca que los lugareños han dispuesto a tal fin y tomar el único sendero que encontramos. El paisaje es cada vez más imponente. La viva estampa del paraíso. Al principio comienzo a caminar junto a plantaciones y pequeños huertos que los habitantes cuidan con mimo y el agua generosa del wadi se encarga de mantener vivos hasta conformar un auténtico vergel. Un tesoro entre tanta roca. Tras vadear el río por un puente, llego a un segundo vado que obligará a descalzarme para poder continuar. No será la última vez que cambie de orilla. El sendero se abre paso excavado y acondicionado en la roca y luego por el cauce mismo del río.



Poco a poco voy abandonando la compañía, el frescor y el verdor de las palmeras y el curso de agua para subir por un terreno pedregoso cada vez más seco en busca de la cabecera de la garganta, que termina aproximadamente 20 kilómetros después de su inicio. El regreso es por el mismo camino.





Para visitar este rincón de Tiwi, al noreste de Omán, los meses más recomendables son los que están entre octubre y marzo, cuando no hay monzones y las temperaturas son de 20-25ºC. En verano los termómetros pueden llegar a los 48º C y siempre están por encima de los 30ºC.

No hay comentarios:

Publicar un comentario